“Me acosté con mi suegro para vengarme de mi esposo”


Fuente Badabun

No cabe duda que la traición es una de las cosas más dolorosas, sin embargo, todos reaccionamos de una forma muy diferente cuando somos engañados por esa persona a la que tanto amamos y en la que depositamos completamente nuestra confianza, pues mientras unas chicas deciden tirarse en su cama a llorar, hay otras que prefieren darle a esa persona una taza de su propio chocolate, tal es el caso de Norma, una mujer de 26 años quien decidió vengarse de su esposo de una forma realmente extrema.
“Todo comenzó en agosto, mi esposo y yo decidimos viajar a Puebla porque mi suegra había enfermado, así que le pedí a Karla, mi mejor amiga que cuidara de nuestra casa. Luego de una semana regresamos y en agradecimiento decidimos invitar a Karla a cenar. Aunque note a mi esposo sumamente risueño y atento con ella, no le di importancia, pues creí que solo estaba respondiendo al lindo gesto que mi amiga había tenido con nosotros, sin embargo, para mi sorpresa, ambos se sonreían por otras razones…

Pasados los días mi esposo quería invitar a Karla a cualquier parte que fuéramos, hasta que un día descubrí que ambos tenían una relación y que me habían estado viendo la cara. Aunque en el momento me llene de rabia, en el fondo el amor que sentía por Manuel me hicieron perdonarlo, sin embargo, las cosas ya no eran igual. Cada noche al acostarnos no podía evitar pensar cómo esa persona que estaba a mi lado había podido traicionarme de esa manera, cómo había sido capaz de engañarme con mi mejor amiga…

Los meses pasaron y aunque él se mostraba más atento y cariñoso que cuando nos casamos, algo dentro de mi no me permitía verlo de la misma manera, al contrario, sentía mucho coraje e incluso cada vez que teníamos relaciones lo único que pasaba por mi mente eran preguntas como ¿Cómo se lo hacía a ella? ¿acaso le gusto más cogersela a ella que a mi? ¿con quién sentiría más rico?… Creí que la situación pasaría pero las cosas no eran así…

Cuatro meses después de su infidelidad, Manuel salió de vacaciones y nos fuimos a casa de mis suegros, siempre me había llevado bien con ellos así que no tuve ningún problema en quedarme en su casa algunos días. Sus padres se mostraban felices de vernos, sin embargo, tres días después mi suegra se puso delicada de salud, por lo que la llevamos a un hospital que quedaba como a una hora de distancia. Pese a que el doctor dijo que todo estaba bien, mi esposo insistió en quedarse todo la noche con ella pero yo estaba tan cansada, que decidí regresarme a la casa con mi suegro. Yo llevaba puesto un vestido rosa corto que dejaba ver gran parte de mis piernas. Al principio me dio tremenda vergüenza con mi suegro, pero a medida que me di cuenta la forma en que me miraba de reojo, no puede evitar sentir una gran excitación que recorría todo mi cuerpo.

Mi suegro comenzó a hacerme platica y lanzarme comentarios que claramente dejaban ver lo mucho que le gustaba. Cada minuto que pasaba un calor mucho más fuerte recorría todo mi cuerpo, así que aprovechando que ya era de noche cerré los ojos fingiendo que tenía sueño, mientras me imaginaba haciendo el amor con mi suegro. No tengo palabras para explicar lo mucho que me excitaba la idea hacerlo con mi suegro y vengarme de lo que me había hecho su hijo, así que comencé a moverme delicadamente sobre mi asiento para que el padre de mi esposo comenzara a ver todo mi cuerpo…

De pronto sentí como su mano rozó mi pierna como esperando permiso para continuar, yo sentía que ya no podía más, así que sin abrir los ojos seguí moviéndome y comencé a sentir como su mano comenzó a subir por toda mi pierna, pero antes de que llegará a mi vagina abrí los ojos, tome su mano y la puse dentro mis pechos…

Mi suegro también estaba muy excitado y olvidándose de que era su nuera me dijo directamente que quería hacerlo conmigo. Sin decirle una palabra, yo baje el cierre de su pantalón y le di la mejor mamada de su vida mientras el manejaba apresurado para llegar a casa, aún puedo sentir como punzaba su miembro dentro de mi boca…

Cuando llegamos, entramos de inmediato y él me arrojo sobre su cama. Inmediatamente desabrochó mi vestido y mi sostén y se pegó a mis pechos como un niño hambriento, mientras sus grandes y rasposas manos recorrían todo mi cuerpo desnudo, yo solo gemía de placer, nunca antes me había sentido tan deseada, aquel hombre me besaba como desesperado, como si nunca hubiera tenido a una verdadera hembra sobre su cama. Poco a poco fue bajando hasta que con su lengua me hizo ver las estrellas, luego comenzó a meter su pene una y otra vez dentro de mi mientras yo gritaba como una ramera… cuando terminamos me fui a mi cuarto a pesar de que él me pedía que me quedará y aunque no puedo describir exactamente lo que sentí, una sensación de alivio invadió todo mi cuerpo. Mi esposo llegó con mi suegra a las 10 de la mañana y yo lo recibí tan cariñosa como cuando nos conocimos, finalmente estábamos a mano, el me engaño con mi mejor amiga y yo lo hice con su padre. Tres días después volvimos a casa y aunque mi suegro se me sigue antojando, hasta el momento no lo hemos vuelto a hacer.


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